Marzo y abril son los meses en que más finales de obra hacemos en València. Las reformas de despachos que empezaron en enero terminan ahora, y los constructores tienen prisa por entregar antes de Semana Santa. Es también el mes en que más veces nos llama un gerente el día después de recibir su oficina nueva para decirnos que hay yeso en los cantos de las puertas, polvo en cada rejilla y una mancha de cemento en el cristal de la sala de reuniones que no sale con nada.
Casi siempre el problema es el mismo: en el presupuesto de la obra había una partida que decía "limpieza" y nadie preguntó qué significaba. Este artículo es para que lo preguntes antes.
Qué es una limpieza final de obra de verdad
Una final de obra profesional tiene tres fases, y cada una se hace en un momento distinto.
La limpieza gruesa se hace cuando la obra está casi terminada y antes de que entre ningún mueble. Se retiran plásticos, cartones, restos de yeso y de cemento con espátula, y se aspira el polvo de suelos, paredes y techos con aspirador industrial. Si se salta esta fase, el polvo se queda dentro del mobiliario para siempre.
La limpieza fina es la que la gente imagina cuando oye "limpieza final de obra": desempolvar todas las superficies (marcos, rodapiés, rejillas del aire, cajas de persiana, parte alta de armarios), cristales por las dos caras con retirada de pegatinas y silicona, sanitarios con desincrustante, suelos fregados con el producto que corresponde al material. Un equipo de dos personas hace entre 100 y 150 m² por jornada en esta fase, según lo sucio que esté.
El repaso de entrega se hace uno o dos días antes de recibir el local. El polvo vuelve a asentarse en 48 horas y los últimos gremios (el electricista que vuelve a colocar un mecanismo, el instalador de la alarma) dejan huellas. Sin repaso, el local se entrega con una capa fina de polvo que se nota al pasar el dedo por la mesa.
Qué no entra, y conviene saberlo
Hay cosas que un constructor puede dar por incluidas y una empresa de limpieza no:
- Retirada de escombro a contenedor. Es partida del constructor.
- Abrillantado o cristalizado de suelos de mármol y terrazo, que son otro trabajo con otra maquinaria.
- Residuo de lechada epoxi en gres porcelánico: exige un producto específico y a veces varias pasadas.
- Limpieza de fachada o cristales exteriores en altura.
- Pintura o silicona sobre mobiliario que ya estaba en el local durante la obra.
Si alguna de estas cosas te importa, pídela por escrito como partida aparte. Lo explicamos con más detalle en la guía sobre qué incluye la limpieza final de obra.
Lo que deberías pedir al constructor
Antes de firmar el presupuesto de la obra, o al menos antes de la última certificación, pide cuatro cosas:
Que la partida tenga importe y descripción. "Limpieza final de obra según fases gruesa, fina y repaso de entrega" es una descripción. "Limpieza" no lo es. En València, una final de obra profesional cuesta entre 4 y 9 € por m² según el estado, así que en un despacho de 200 m² la partida debería rondar los 1.000-1.400 €. Si pone 300 €, ya sabes lo que te van a hacer.
Que se haga cuando todos los gremios hayan salido. Si el pintor vuelve después de la limpieza, hay que repetir. Pide que la fecha de la limpieza fina sea posterior a la última visita de cualquier oficio.
Que los suelos hayan estado protegidos durante la obra. Cartón o plástico grueso desde el primer día. El cemento seco sobre un gres sin proteger cuesta el doble de quitar, y en mármol puede dejar marca permanente.
Que las pegatinas y los films de protección se retiren en la fase fina. Es habitual que el constructor los deje "para que el cliente los quite cuando quiera". Si el film del cristal lleva tres meses al sol, el adhesivo se queda pegado y hay que trabajarlo con rasqueta y producto.
Si no te fías, contrata la limpieza por tu cuenta
Es una opción que muchos gerentes no saben que tienen: puedes pedir al constructor que descuente la partida de limpieza y contratarla tú con una empresa especializada. Ventajas: eliges a quién, controlas cuándo se hace y el equipo que entra responde ante ti. En obras de despachos del Eixample o de clínicas de Campanar lo hacemos con frecuencia, coordinando la fecha con el jefe de obra.
Si además la reforma incluye suelo de mármol o terrazo, es el momento de programar el abrillantado: se hace después de la limpieza fina, con el local vacío, y deja el suelo listo para años.
Un último consejo
Haz la recepción del local con luz natural y un trapo blanco. Pásalo por la parte alta de un marco de puerta, por una rejilla de aire y por el interior de un armario empotrado. Si sale limpio, la final de obra está hecha. Si sale gris, no firmes la conformidad hasta que vuelvan.